Mientras me confundía e intentaba tirar los calcetines y la ropa interior a la basura
y la toallita desmaquillante a la lavadora, levanté la cabeza, y pensé ¿por qué me
estoy riendo?
Al instante, supe contestarme que da igual, soy feliz, hoy he vuelto a recuperarte.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
Porque la vida es un sueño...
Hay gente que le pide deseos a un ser supremo, otras que prefieren que
sus deseos se vean concedidos a cada paso y se los piden a sus pestañas
caídas, a cada suspiro, a cada diente de león, a cada estrella fugaz o cada
parpadeo.
Pero Julian era diferente, un chico rokerillo que creía en el amor. Mentira.
Un rokero no cree en el amor pero si que creía en tí, eras su musa, su diosa
y en la que creía que todos sus deseos se veían concedidos.
Quería que le concedieras todos tus despertares, que le miraras como si
sólo existiera él, que te rieras y no pudieras contenerte mientras él, perdido,
te preguntaba que de que te reías. De tí, no le parabas de contestar. Fruncía
el ceño y tu te dabas la vuelta, buscando que te siguiera detrás. Deseo concedido.
Él era muy inseguro con ella, pensando que podría abandonarle en cuanto
viera algo mejor. No más guapo sino más ella. Pero cuando Marian daba su palabra,
no había más que hablar. Pactos que jamás voy a romper, le repetía ella una y otra
vez, cuando él no paraba de insistirle con eso.
Nos separaremos cuando nuestras cenizas sean esparcidas.
Julian calló sobre el colchón con la mayor sonrisa que nunca más volverá a
dibujarsele en el rostro.
sus deseos se vean concedidos a cada paso y se los piden a sus pestañas
caídas, a cada suspiro, a cada diente de león, a cada estrella fugaz o cada
parpadeo.
Pero Julian era diferente, un chico rokerillo que creía en el amor. Mentira.
Un rokero no cree en el amor pero si que creía en tí, eras su musa, su diosa
y en la que creía que todos sus deseos se veían concedidos.
Quería que le concedieras todos tus despertares, que le miraras como si
sólo existiera él, que te rieras y no pudieras contenerte mientras él, perdido,
te preguntaba que de que te reías. De tí, no le parabas de contestar. Fruncía
el ceño y tu te dabas la vuelta, buscando que te siguiera detrás. Deseo concedido.
Él era muy inseguro con ella, pensando que podría abandonarle en cuanto
viera algo mejor. No más guapo sino más ella. Pero cuando Marian daba su palabra,
no había más que hablar. Pactos que jamás voy a romper, le repetía ella una y otra
vez, cuando él no paraba de insistirle con eso.
Nos separaremos cuando nuestras cenizas sean esparcidas.
Julian calló sobre el colchón con la mayor sonrisa que nunca más volverá a
dibujarsele en el rostro.
sábado, 30 de octubre de 2010
¿Te prostituyes?
Cuando se habla de prostitución, inmediatamente se piensa en el uso
del cuerpo con fines sexuales. Algunos piensan en pecado, vicio, infecciones
e incluso necesidad vital.
Pero es el nuestro cerebro, con nuestras ideas, quién es el encargado
de generar nuestros pensamientos lógicos.
¿Alguién se ha preguntado alguna vez por la prostitución emocional?
Quizás nunca hayamos oído hablar de ella, ni nos hayamos planteado semejante
existencia, pero sin embargo, TODOS hemos vendido nuestras emociones.
Quizás seamos contrabandistas de ellas a cada minuto del día. Cambiadas por
favores de todas las índoles. Piratas de mares llenos de almas dónde todo se roba,
todo se vende y nada se da, a no ser que sea, eso sí, a cambio de algo más valioso.
Igual que la prostitución tradicional.
No te daré nada si antes no has pasado por taquilla.
del cuerpo con fines sexuales. Algunos piensan en pecado, vicio, infecciones
e incluso necesidad vital.
Pero es el nuestro cerebro, con nuestras ideas, quién es el encargado
de generar nuestros pensamientos lógicos.
¿Alguién se ha preguntado alguna vez por la prostitución emocional?
Quizás nunca hayamos oído hablar de ella, ni nos hayamos planteado semejante
existencia, pero sin embargo, TODOS hemos vendido nuestras emociones.
Quizás seamos contrabandistas de ellas a cada minuto del día. Cambiadas por
favores de todas las índoles. Piratas de mares llenos de almas dónde todo se roba,
todo se vende y nada se da, a no ser que sea, eso sí, a cambio de algo más valioso.
Igual que la prostitución tradicional.
No te daré nada si antes no has pasado por taquilla.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Estaba acorralada en un par de metros cuadrados de cristal y se estaba ahogando.
No había nada, ningún tipo de líquido ni sustancia que pudiera producirle un
ahogamiento físico que le llevara a la muerte por el cese de la respiración. Pero si
existía la presencia de un ser, para nada extraño, que le producía una ansiedad tan
grande que sentía que su vida se encerraba entre cuatro cristales, se vaciaba de
oxígeno y se llenaba de horribles fobias de las que ninguna podía salir.
Siempre se había definido como una chica fuerte, pero no sabía ya lo que le estaba
ocurriendo. Necesitaba llorar, a escondidas, odiaba que la vieran y pudieran sentir
pena por ella. Estaba bien, sólo quería vaciar su alma de rencores, heridas y objetos
punzantes que a estas alturas ya le habían desgarrado el alma al completo.
Ten cuidado. Se decía a ella misma. No confíes ni en tu sombra, ¿quién sabe cuál es
el día que se va aburrir y va a decidir marcharse o jugartela a tus espaldas?
No había nada, ningún tipo de líquido ni sustancia que pudiera producirle un
ahogamiento físico que le llevara a la muerte por el cese de la respiración. Pero si
existía la presencia de un ser, para nada extraño, que le producía una ansiedad tan
grande que sentía que su vida se encerraba entre cuatro cristales, se vaciaba de
oxígeno y se llenaba de horribles fobias de las que ninguna podía salir.
Siempre se había definido como una chica fuerte, pero no sabía ya lo que le estaba
ocurriendo. Necesitaba llorar, a escondidas, odiaba que la vieran y pudieran sentir
pena por ella. Estaba bien, sólo quería vaciar su alma de rencores, heridas y objetos
punzantes que a estas alturas ya le habían desgarrado el alma al completo.
Ten cuidado. Se decía a ella misma. No confíes ni en tu sombra, ¿quién sabe cuál es
el día que se va aburrir y va a decidir marcharse o jugartela a tus espaldas?
martes, 19 de octubre de 2010
Summun
Así se llamaba el bar donde él siempre llevaba a sus conquistas,
"se dejaba caer por ahí de vez en cuando" les repetía, pero la verdad
no era esa. Sólo iba acompañado de féminas en celo cuando quería
conquistarlas.
Su casa caía de paso.
El camarero lo sabía bien, pues nada más que el cruzaba la puerta,
este le guiñaba un ojo haciéndole saber que era "el gran triunfador del barrio".
Pero con Elisa no lo consiguió. Lo intentó y lo volvió a intentar.
Sufrió hasta desesperarse, aunque nunca se lo hizo saber, y fue ahí
donde radicó su catastrófico final.
Pero ella, fue débil y se arrepintió también de haberle echo creer una
verdad que estaba plagada de mentiras. De crearle falsos sueños como
jamás antes se los había fabricado a nadie. Pero le salió natural y ante
eso nada pudo hacer.
Ambos perdieron la partida.
"se dejaba caer por ahí de vez en cuando" les repetía, pero la verdad
no era esa. Sólo iba acompañado de féminas en celo cuando quería
conquistarlas.
Su casa caía de paso.
El camarero lo sabía bien, pues nada más que el cruzaba la puerta,
este le guiñaba un ojo haciéndole saber que era "el gran triunfador del barrio".
Pero con Elisa no lo consiguió. Lo intentó y lo volvió a intentar.
Sufrió hasta desesperarse, aunque nunca se lo hizo saber, y fue ahí
donde radicó su catastrófico final.
Pero ella, fue débil y se arrepintió también de haberle echo creer una
verdad que estaba plagada de mentiras. De crearle falsos sueños como
jamás antes se los había fabricado a nadie. Pero le salió natural y ante
eso nada pudo hacer.
Ambos perdieron la partida.
martes, 28 de septiembre de 2010
Paranoia
Tanía la cabeza acorchada en el momento en el que se disponía abrir los ojos. La boca reseca como si hiciera meses que no hubiera probado ni un poquito de agua. Empezó a tocarse la cabeza mientras abría los ojos. Su única visión era cemento. Se asustó al no saber muy bien ni dónde ni cómo ni por qué se encontraba allí. Cuatro amables brazos le ayudarón a levantarse. Ella sin apenas despegar un labio del otro advirtió un simple gracias. Ya de pie y a la voz unísona de ¿estás bien?, ¿enserio?, de aquellas gentiles gentes, se palpó la cara. No sé está vez si con la sorpresa de encontrarse en su lado derecho, cercano a la sien, un rastro de sangre a medio secar.
Aunque había perdido el conocimiento durante un breve periodo de tiempo, no había sido suficiente como para borrar todo aquel sufrimiento que llevaba consigo.
La última persona a la que había visto había sido a Saúl. Ese chico incierto, guapo, alocado y sí, cantante de pop. Me volvía loca. Loca de remate. Me encantaba follar con él todas las noches posibles. Parecía que no fuera haber mañana, que en cualquier momento orgásmico nos fuesemos a despedir. Sin embargo, a veces se ponía tierno. Entonces me volvía loca de amor. Un amor platónico que ni si quiera yo entendía. Un amor que quería para mí a toda costa, que pensaba también que podría perder en cualquier esquina. Nunca me he fiado de las grupis y de él menos. Se apoderaba de mi una paranoia extraña que dentro de poco ni mi propio psicólogo entendería.
Había salido de su casa, discutiendo nuevamente. Él ya no podía soportar mis celos horribles. Me era fiel, como nunca se lo había sido a nadie. Me quería, aunque yo no lo quisiera ver. Me amaba cuando me hacía el amor. Disfrutaba con mi risa y añoraba mis abrazos cuando no me tenía en su lado de la cama.
Lo peor de todo: YO. No me creí ni una sóla palabra.
Si, soy Verónica y sí, he salido huyendo.
Aunque había perdido el conocimiento durante un breve periodo de tiempo, no había sido suficiente como para borrar todo aquel sufrimiento que llevaba consigo.
La última persona a la que había visto había sido a Saúl. Ese chico incierto, guapo, alocado y sí, cantante de pop. Me volvía loca. Loca de remate. Me encantaba follar con él todas las noches posibles. Parecía que no fuera haber mañana, que en cualquier momento orgásmico nos fuesemos a despedir. Sin embargo, a veces se ponía tierno. Entonces me volvía loca de amor. Un amor platónico que ni si quiera yo entendía. Un amor que quería para mí a toda costa, que pensaba también que podría perder en cualquier esquina. Nunca me he fiado de las grupis y de él menos. Se apoderaba de mi una paranoia extraña que dentro de poco ni mi propio psicólogo entendería.
Había salido de su casa, discutiendo nuevamente. Él ya no podía soportar mis celos horribles. Me era fiel, como nunca se lo había sido a nadie. Me quería, aunque yo no lo quisiera ver. Me amaba cuando me hacía el amor. Disfrutaba con mi risa y añoraba mis abrazos cuando no me tenía en su lado de la cama.
Lo peor de todo: YO. No me creí ni una sóla palabra.
Si, soy Verónica y sí, he salido huyendo.
viernes, 17 de septiembre de 2010
¿y si resulta que llevamos toda la vida equivocados?
¿Y si Disney nos ha estado engañando siempre?
Quizás la respuesta que esperamos no venga nunca porque jamás puede cumplirse. Me refiero a que tal vez un sapo nunca pueda convertirse en tal porque no puede. A lo mejor tiene que ser al revés, que seamos los demás los que nos tengamos que convertir en sapos.


O a lo mejor lo más razonable sea no pensar en eso...
¿Y si Disney nos ha estado engañando siempre?
Quizás la respuesta que esperamos no venga nunca porque jamás puede cumplirse. Me refiero a que tal vez un sapo nunca pueda convertirse en tal porque no puede. A lo mejor tiene que ser al revés, que seamos los demás los que nos tengamos que convertir en sapos.


O a lo mejor lo más razonable sea no pensar en eso...
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